a veces la voluntad no acompaña al deseo. bien sea por las ideas preconcebidas, bien sea por los prejuicios o porque aún no ha dado fruto el entrenamiento, el esclavo puede ir en contra de su propia naturaleza, queriendo volver a ser libre, o pensando que es independiente. en esas situaciones se hace necesaria una buena sesión de bondage, de esposas, de cuerdas, ponerlo de rodillas, recordarle quien es, qué es, y enseñarle cual es su lugar. al principio tal vez se resista, pero luego lo agradecerá, porque en el fondo es lo que desea, lo que anhela y añora. cuando el proceso termina su sentimiento es de agradecimiento, de gratitud y de sumisión plena. el esclavo por fin aprende lo que es y lo acepta.