todo el día encerrado en casa. el Amo ordenó que suplicara permiso si quería o necesitaba salir, y el perro no lo hizo porque no lo necesitó. lo extraño y sorprendente para muchos es que el perro fue feliz así, encerrado y sin contacto con nadie. trabajó un poco, navegó por internet y estuvo dedicando tiempo al contrato de esclavitud tal y como había ordenado el Amo. no fue necesario nada más. ojalá toda la vida fuera como el día de hoy.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo