uno de esos días donde la no vida lo absorbe todo, donde el trabajo es tan intenso y estresante que hay tanto que afrontar que no piensas ni una vez en tu vida de esclavo aunque esto no es del todo cierto, porque cada vez que iba al baño y tenía que sentarme para orinar, este perro se sentía de nuevo perro y a su mente acudía el Dueño y Amo. algo tan simple y tan efectivo, algo tan cotidiano y que produce un efecto tan radical. es cierto que casi inmediatamente tenía que volver a la vorágine, pero ese cambio mental servía para reiniciar el proceso para que siguiera sintiéndome propiedad del Dueño. es más de lo que muchos pueden pedir o gozar.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.