siempre resulta algo "extraño" para este perro, ver parafernalia bdsm o leather en un contexto luminoso, o incluso cotidiano. le viene a la mente de ese perro esa foto tan famosa de maplethorppe con aquel Amo y aquel esclavo todos encuerados y encadenados en ese salón típicamente burgués americano. sin llega a ese nivel, esta foto evoca algo parecido, porque se muestra poder, autoridad, dominio, pero a la vez aparece en un contexto de un piso o pasillo luminoso, con grandes ventanales, alejado de la imagen de mazmorra o sótano que tienen normalmente los locales de ambiente leather. la reflexión que esta imagen evoca hace pensar en que, a pesar de vestir de cuero, o de querer que nuestra vida se impregne más o menos de las normas del bdsm, no somos tan distintos al resto de los humanos, ni tan especiales. sentimos como ellos, vivimos como ellos, padecemos y sufrimos como ellos, sólo que nuestra felicidad está en someter, o ser sometidos, por otro cuyo mayor propósito es nuestro bien. ¿cuántos pueden decir lo mismo?
