9:00 inicio del encierro. este perro se pone el collar de bondage, el cockring, las botas altas y se mete en la boca la mordaza de goma, en forma de polla, que llevó por las calles de madrid. estaraá así hasta la una. el cockring se ve muy bien con los genitales afeitados, ya es como si formara parte de mi. la mordaza también se ajusta pero serán muchas horas, no es como estar amordazado con cinta, esto será más duro.

10:00 primera hora y primera aplicación de las pinzas. serán cinco minutos nada más. parece poco después de haber estado ayer veinte, pero mi Amo me ha dicho que tendré que añadir 5 minutos cada hora, con lo cual al final serán 20, sobre unos pezones machacados ya por la sesión de ayer y la de hoy. el dolor inicial es intenso pero ya aprendo a distinguirlo y sé que pronto pasará. efectivamente mis pezones se acostumbran pronto. en cuanto el dolor se hace constante, la polla de este perro empieza a endurecerse. no la controlo, es inconsciente, se excita ante el dolor. este perro se sorprende por la rapidez con que ha sido condicionado. sólo lleva cinco días de castidad y ya reacciona de esa forma. es sorprendente. pronto pasan los cinco minutos y al quitar las pinzas el dolor vuelve a intensificarse, pero no es nada que no pueda soportar. todo se produce en el más absoluto silencio. ni un gemido, ni un murmullo, ni un sonido sale de mi boca amordazada.

11:00 por determinadas circunstancias el encierro debe terminar antes de las 12 y por tanto mi Dueño ha aumentado el tiempo que debo ponerme las pinzas en este momento: 20 minutos. además, cuando hayan pasado 10, debo ordeñarme y una vez ordeñado debo mantener las pinzas 10 minutos más puestas.

11:45 ha sido muy duro. cuando me he puesto las pinzas por última vez el dolor ha sido muy intenso. ya estaban machacados así que ha sido dolor sobre dolor. desde ayer los estoy trabajando así que ese dolor inicial ha sido muy fuerte. luego ha remitido, cuando lo he ido asimilando poco a poco. los primeros diez minutos se han hecho muy largos. luego este perro se ha ordeñado como mandó su Amo y ha sido rápido y sin muestras externas de dolor. a partir de ese momento, como era de esperar, las cosas han "empeorado". el dolor se ha vuelto más intenso y le ha costado más a este perro soportarlo. la libido ayuda mucho y en el momento en el que este perro se ordeñó, desapareció. aún así aguantó mirando desesperadamente el reloj, hasta que pasaron los siguientes diez minutos y pudo quitárselos. en ese momento volvió a sentir una fuerte, muy fuerte punzada de dolor al volver la sangre a los pezones. fue muy intenso pero mereció la pena, aunque sólo fuera porque mi AMo dijo que se sentía muy orgulloso de su esclavo.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el AMo.