los esclavos que llegan a un grado más elevado de desarrollo, lo que se traduce en que bajan hasta lo más profundo de su ser, ya no son esclavos, ni perros; sino que se convierten en objetos, en propiedades. como tales puede y deben ser tratados y transportados, objetos valiosos, pero objetos al fin y al cabo. podríamos sacar conclusiones variadas de esta imagen, pero el collar nos da una sola posible: un esclavo que se ha convertido en un objeto. sin poseer nada, es poseído, sin poder manejarse por sí sólo, es transportado. pocos llegamos a este grado de deshumanización y de realización personal. pocos tienen esa suerte, y pocos soportan el recorrido. por eso, cuando uno lo consigue, sólo despierta un sentimiento: admiración