hay días, como hoy, y ya van dos, donde la no-vida se traga cualquier posibilidad de afrontar la esclavitud. reuniones, decisiones, relaciones.... todo parece confabularse para que, en ningún momento te acuerdes de que eres un esclav. sin embargo no puedes huir de lo que eres y al final te encuentra. en mi caso fue por la tarde, en la facultad, cuando fuí al baño, y tras orinar con el cockring puesto, pues empecé a supurar de nuevo. esa especie de líquido que no cae, sino que gotea pesadamente, me recordó que estaba en la víspera de la quincena de castidad. tal vez no parezca mucho pero quince días, medio mes, ya empieza a ser un cifra algo significativa.
lo que llevamos de semana, aunque poco, ha sido duro para este esclavo y su Dueño se ha mostrado presente siempre, atento y considerado, pero a la vez fuerte y remarcando su propiedad. no hay mucho más que añadir porque ha sido duro precisamente por la preeminencia de la no vida sobre la vida, de las decisiones sobre la obediencia. durante el día este perro tiene que tomar muchas decisiones intrascendentes, pero decisiones al fin y al cabo y eso termina reduciendo la fuerza de la sumisión. aún así este perro persevera y se mantiene sometido por su Dueño, sin otra salida que la esclavitud.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.