algunos nacemos para estar así, de rodillas y atados, frente a nuestros Amos ¿cómo lo sabemos? porque cuando nos hemos arriesgado a estar en esa situación nos hemos sentido, algunos por primera vez en nuestra ive, realmente en paz. la sumisión se convierte en un estado de aceptación, de integración, de equilirbio, de plenitud. no tienes que luchar para demostrar nada, ni para tener nada, ni para ser nada, sencillamente eres y te dejas ir. auqnue estás esposado te sientes libre; aunque estés del rodillas te sientes grande. algunos, por esas cuestiones paradójicas de la vida, nos sentimos en la cima del mundo cuando más en el suelo estamos, cuanto más humillados somos, cuanto más esclavizados nos vivimos. aquí no hay poder, no hay prestigio, pero sí hay valor, fortaleza y, sobre todo, una profunda búsqueda de la felicidad mediante el servicio.
