lo primero que hizo este perro esta mañana fue enviarle un email a su Dueño confesando su "falta" del día anterior. mi Dueño me respondió que se debatía entre el castigo por haver forzado la interpretación de un permiso, y la benevolencia por haberlo confesado de una forma tan pronta y sincera. al final primó el perdón, pero con la advertencia de que había quemado el último cartucho y que, a partir de ahora, ya no tendría ese margen de beneplácito que tenía hasta ahora. eso produjo sentimientos y emociones encontrados en este esclavo. por un lado hubo alivio, por otro vergüenza y arrepentimiento.
movido no sé por qué razón, esa misma tarde volví al yumbo, al sex shop que no había podido visitar el día anterior y, trasteando, conseguí dos cosas que pensé podrían gustar a mi Dueño, unas pinzsa para los pezones que también sirven para los huevos, y un collar de bondage de neopreno que, bien usado, puede servir para el breath control. los compré pensando en ponerlos a disposición de mi Dueño. luego me senté a tomar un café y a escribir sobre todo lo que había pasado la noche anterior.
regresé a casa algo incómodo, como en estado de shock.