un esclavo no es un hombre, al menos no como entendemos normalmente este concepto. un esclavo es una propiedad, un objeto, un siervo....algo, no alguien. los esclavos, al menos este esclavo, desea ser eso y desea ser tratado así, porque precisamente esa es su naturaleza, la forma de realizarse, la forma de alcanzar aquello para lo que nació, la forma de ser feliz. un esclavo, este esclavo, desea estar a ese nivel, llegar a ese grado de sumisión, de entrega, de sometimiento en el que no tenga nombre, ni rostro, ni pasado, ni futuro, sino un presente con su AMO como centro. por eso esta imagen es tan sugerente.
los esclavos de raza aspiramos, deseamos, esperamos de nuestros Amos que nos traten así y nos lleven por el camino de la sumisión hasta ese punto donde no somos más que eso: objetos a su merced, servidores de sus deseos, esclavos sujetos a sus normas, juguetes a su disposición. a muchos esclavos, y a muchos Amos, les resulta difícil llegar a pensar que alguien pueda ser feliz así, que esa sea la máxima aspiración de un hombre.... pero es que un esclavo no es un hombre.
ser lo suficientemente honrado, valiente y fuerte, como para andar este camino convierte, además, al esclavo es un objeto valioso, tal vez el más valioso que pueda tener un Amo. por eso su dignidad, su valor, no viene dada por su naturaleza humana, sino por lo difícil que es encontrar,y entrenar, a un ser que vive para, por y según su Dueño.
este es un proceso radical, profundo, que implica toda la existencia y que sólo se puede comenzar bajo la supervisión de un Amo experto y tras la certeza profunda de que eso es lo que quieres como esclavo. es un proceso de deconstrucción, de eliminación de identidad, de abandono en manos de tu Dueño, de someterle hasta los más profundos sentimientos, emociones, pensamientos, acciones... ya nada será tuyo, porque nada serás.
este nos es un camino para pusilánimes.
