casi no he tenido ni tiempo de pensar en mi vida, salvo tal vez el hecho de tener que cambiarme las zapas de deporte por las botas al salir del gimnasio por la mañana. mientras lo hacía pensaba en mi AMO y en el hecho de pertenecerle. después de eso vino el trabajo de una forma absorvente, muy absorvente. por la tarde fuí a la facultad y sin parar estuve hasta cerca de las ocho y media. cuando llegué a casa, había salido a las seis, estaba cayéndome por los rincones. una simple cena y la cama fueron los siguientes pasos de un día ajetreado, pero que no pasará precisamente a la memoria de este perro como uno de los mejores.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.