muchas veces no vemos, ni pedimos, ni siquiera oímos aquello que nos puede hacer felices. vamos por la vida ciegos, sordos y mudos. sin embargo cuando se encuentra la felicidad no quieres ver más, no pides más, sólo escuchas las palabras de tu AMO, de tu Dueño, de tu Señor. para algunos es una condena, una cadena, para otros es la libertad, la liberación que da el sentirse dominado. vivimos en un mundo paradójico donde la felicidad se escapa de las manos. estamos aquí un suspiro, desaprovechar las oportunidades no es una opción.