el cuerpo no sólo es un vehículo para el placer o el dolor, sino también y especialmente, una expresión externa de nuestro mundo interior. aquello que pensamos, sentimos y vivimos lo manifestamos corporalmente. si tenemos estress lo somatizamos, si sentimos una emoción fuerte, sufrimos su efecto en alguna parte de nuestro cuerpo. esto es aún más relevante en nuestras relaciones sociales. la altanería, la humildad, la cercanía, el afecto, todas estas cosas se expresan corporalmente y un esclavo debe tener un lenguaje corporal acorde con su naturaleza. por eso nunca debe estar altivo, sino siempre con la cabeza gacha, como encogido, en señal de humildad, salvo que su Amo le indique lo contrario, por supuesto. tampoco debe nunca levantar la voz, es más su estado natural debería ser el silencio. los hombres preferiblemente caídos, y con la mirada siempre puesta en el suelo, porque es un ser dominado, sometido, y el futuro, la vista hacia delante, pertenece a su Señor.
no todos son capaces de esto y por eso es necesario un entrenamiento como el de la imagen. las direcciones son dos, o tratamos las emociones y los sentimientos y dejamos que el cuerpo los exprese; o llevamos al cuerpo a una situación en la que se produzcan estos sentimientos y emociones. esa es la razón de lamer las botas de tu Amo nada más verle. te agachas siendo una persona, te levantas siendo un esclavo. el arrodillarte provoca unas reacciones, abre la puerta a la sumisión y te coloca psicológica y emocionalmente en estado de subspace. a veces nos olvidamos de esto debido a que nuestro mundo no potencia los rituales como este, pero es precisamente porque a nuestro mundo no le interesa todo el universo que tenemos en nuestro interior porque piensa que no sirve. este esclavo piensa justo lo contrario, que es lo más valioso que tenemos.
