es una constante entre la gente con la que me comunico y me pregunta. sienten enormes deseos de vivir el bdsm pero les da miedo, les asusta, temen desde que les desagrade a que les fascine y no puedan vivir sin él. aún recuerdo la primera vez que un Amo me ató. todo el cuerpo me temblaba entre la excitación, el miedo, la fascinación... por fin un sueño se hacía realidad y viví un subidón de adrenalina. en alguna ocasión he sentido miedo, temor de haberme equivocado, de haber elegido mal al Amo a quien servía, pero pronto eso se convirtió en la certeza de que estaba en mi lugar, de que para eso había nacido, para someterme a otro hombre. eso me enseñó que no hay que huir del miedo, sino dejarlo pasar, ponerlo a un lado y vivir siempre con el temor, pero el temor de negarte a tí mismo.