la amenaza siempre está, y consiste, básicamente, en la posibilidad de sentir dolor, de sufrir. en el caso de una relación D/s, de ser castigado por tu Dueño. como en la foto, la pierna siempre está en posición de lanzar un golpe, justo donde más duele, en tu intimidad. a veces no es un golpe físico, a veces ni es un golpe, sino una mirada de desaprobación, de reprimenda o reproche. a veces es sencillamente una palabra que te golpea profundamente. y es precisamente esta amenaza permanente una de las cosas que te hace avanzar. no nos engañemos, el castigo es necesario para aprender. para aprender los límites, las cosas que se pueden hacer y las que no, aquel camino que se debe seguir y aquel que no se debe ni iniciar. es en esa circunstancia donde se aprecia realmente la madera de un Amo, la naturaleza de un Dominante, la calidad de un Dueño: en su capacidad para infringir los castigos necesarios para modelar a su sumiso-perro-esclavo, hasta el punto necesario, incluso aunque no le guste. para el perro el castigo puede ser doloroso, pero a la larga es purificador y su recuerdo marece la amenaza siempre presente.