mi Dueño me ha ordenado ordeñarme. fue después de una conversación con El. eso fue lo más significativo del día. el resto del tiempo estuve trabajando, horas y hora, casi no hice otra cosa. es momento de muchas cosas pendientes y debo sacarlas adelante. mi Dueño me ayuda diciéndome que es lo que El mismo desea para mi en este momento. terminar ese trabajo pendiente es una orden que debo realizar. la obediencia se impone y, con algo tan "simple" como eso, mi Dueño ha converido las horas de trabajo en una obra de sumisión.