no me gustan especialmente las manos atadas delante. por supuesto siempre son preferibles a no estar atado en absoluto, pero como permiten cierta movilidad no producen un sentimiento de indefensión tan grande, que es en el fondo lo que se busca con el bondage.
otra cosa es cuando se combina con algún tipo de postura incómoda, cuando se fuerza al cuerpo contra su estado natural, cuando se altera la forma normal en la que éste se encuentra.
el entrenamiento bdsm de un esclavo consiste en esto, en sacarlo de sus situaciones concretas y ponerlo en posiciones, situaciones, opiniones y experiencias que normalmente no tiene. se trata de desinstalarlo, de moverlo, de cambiarlo de lugar para que, sin los asaderos que le proporciona su vida cotidiana, no le quede más remedio que enfrentarse a su verdadera naturaleza.
