aunque no haya una moto por medio, no cabe duda de que observamos un motero. su cuero me ha llamado la atención, igual que sus botas. no sé por qué el cuero me produce siempre una seguridad, con autosuficiencia, orgullosos de lo que son. la utilidad de esta ropa es evidente: montar lo más cómodamente posible. me impresionan cuando se ajusta tanto que parece una segunda piel, que, en este caso, parece modificado por las protecciones. pensar en un esclavo modificado resulta sumamente interesante. para este sumiso se abre por ahí una vía de reflexión.