siguiendo con la reflexión iniciada ayer no puedo evitar pensar en el complemento perfecto para someter el ego, junto con el gesto de arrodillarse: el bondage. cuando te atan y pierdes el control sobre tu cuerpo, vives la experiencia de la indefensión y de que las cosas ya no dependan de ti. muchos no lo soportan y sienten ataques de ansiedad ante esa idea de perder el control. saben que no les pasará nada, estando en un entorno amigable y controlado, me refiero que de hecho no están siendo secuestrados ni nada, pero aún así son incapaces. esas personas están completamente dominadas por el ego, por su deseo de controlar todas y cada una de las situaciones de su vida. como eso es imposible, se vuelven neuróticos, desequilibrados, infelices. el bondage puede llegar a ser, es de hecho, una forma de relajación donde no queda más remedio que esperar, enfrentarte contigo mismo, aceptar que eres un ser limitado y que no pasa nada con serlo. el bondage debería ser una práctica obligatorio al menos una vez a la semana.
