ser conscientes de que no estamos solos es el primer paso. descubrir que no hay nada malo en nosotros es el segundo. y finalmente llevar a buen término nuestra vida de servicio y sumisión es el tercero. ayer decía que formamos parte de una historia, y que a ellas nos debemos. esta foto me evoca esa época, donde llevar cuero era señal de una vida dura y austera. actualmente el cuero se ha edulcorado un poco pero a este perro sigue evocando una vida de sacrificio y de fuerza, de voluntad, de dureza, de sumisión.
