hace algunos años estaba hablando con un amigo sobre el mundo bdsm. le contaba que la situación más "baja" de la sumisión es cuando uno se convierte y actua como un perro. él se extrañó, con cierto punto de escándalo también, diciendo que no creía que sería capaz de hacer algo así. ya intuía yo que mi amigo apuntaba maneras. hoy, unos años más tarde. firma los sms a su daddy como "tu perro", siento muy consciente de lo que siente, y diciéndolo sinceramente. pocas cosas le dan tanto placer a mi amigo como que su daddy le acaricie la cabeza y que le ponga a cuatro patas a lamer sus botas.se de buena tinta que su daddy lo aprecia y valora enormemente, se apoyan mutuamente y buscan entre los dos la mejor forma de llevar adelante cada uno su papel.
uno es siempre perro, porque ahí es donde la sumisión y la obediencia llegan a su máxima expresión. al principio de la relación pensaba que a mi AMO no le gustaba que fuera un perro, EL quería un esclavo, pero a lo largo del tiempo me he dado cuenta que no, que también me quiere como perro. es un interruptor que, como otros, activa cuando quiere. recuerdo una vez que comenzamos una conversación por internet y las primeras palabras suyas fueron "cómo estás perro?". inmediatamente me situé en el subspace, caí en un estado de sumisión y dependencia absolutas que duró mientras hable con EL. no dejo de asombrarme del poder que tiene sobre mi.