no importa el castigo, no importa la situación, no importa lo intensa que haya sido la sesión; la mirada del Amo siempre penetra más profundamente, siempre llega más lejos. te desnuda, te hace sentir indefenso, más que cualquier atadura o mordaza. y a la vez es purificadorea, terapeútica, calmante. ante EL no hay que mostrarse de ninguna manera, no hay que aparentar o ponerse caretas, se puede ser transparente porque EL mira más allá de donde miran el resto de los humanos. ante la mirada del AMO sólo queda la sumisión.