esta imagen me fascina, además de que evoca un recuerdo muy real: cuando estuve sirviendo a mi Amo y encadenó las manos con el collar que tuve puesto todo el tiempo que estuve a su servicio. aún no hace un mes de aquello, pero los recuerdos se amontonan y me hacen sentir una profunda sumisión. el de la foto no puede usar las manos, y parece aceptar su situación y su condición. algo así me pasó a mi. el collar entró a formar parte de mi, a pesar de ser bastante ancho, igual que las muñequeras, y la cadena era bastante pesada, pero era como si siempre hubiera estado allí, como si no molestara... es que realmente no molestaba. para mi es una de las garantías de que no voy desencaminado, el sentir todo eso como algo natural, como algo no extraño a mi. que un collar de esclavo sea como mi brazo, o unas cadenas tan cómodas y tan poco extrañas como mi pierna, solo pueden señalar una cosa, estoy en el sitio donde debería estar, donde siempre soñé estar. de igual forma cuando me lo quitaba para cualquier cosa, me sentía desnudo, indefenso, como si me hubieran cortado algo. a veces esto del bdsm tiene cosas extrañas que no me canso de descubrir..
