un esclavo no sabe lo perdido que puede llegar a sentirse hasta que lo está. y cuando lo está ya es demasiado tarde. solo la propiedad, el sentirse propiedad de un Amo, puede paliar un poco esa soledad y desorientación que se siente. un esclavo auténtico sólo es feliz obedeciendo, renunciando al poder, cediendo sus deseos y su voluntad. un esclavo de verdad se siente nada cuando no tiene nadie a quien llamar Amo. ¿estoy en esa situación? posiblemente, y digo posiblemente porque me asusta decir sí. sólo me he sentido propiedad de dos Amos en este tiempo en el que me introduje en el bdsm. el primero fue durante bastante tiempo y el segundo mucho menos, pero en ambos casos la intensidad fue tal que hicieron desaparecer esa sensación de estar perdido, sin rumbo, sin sentido. tampoco era su misión, Ellos fueron lo que son. es el efecto de su naturaleza en este perro lo que mitigó la soledad. su control fue terapeútico, su dominación liberadora, su poder fue sanador. si más Amos fueran conscientes de ese poder, no dudarían en emplearlo más a menudo con perros que desean servirles.