se me había olvidado lo importante que era el bondage para mi. con tanto cuero y botas no recordaba el placer que produce la indefensión, el no poder negarte a algo, el estar fuertemente sujeto, el estar atado y amordazado a merced del otro. una buena sesión de bondage es terapeútica porque me detiene, me para, y me centra. la agitación de la vida cotidiana hace que nos olvidemos, sencillamente, de existir. cuando te atan no puedes esconderte detrás de la agenda o de las reuniones. tienes que enfrentarte contigo mismo.
pero es que aparte de eso cuando alguien te ata pones tu vida en manos de esa persona, dependes de ella, y en un mundo individualista como el nuestro, ese es un buen ejercicio, que recomiendo a todos.