a cuatro patas en el suelo, llevando un arnés y un collar de pinchos al cuello. delante de un vol de comida de carne para perros. a él solo se le veían las botas y el pantalón de cuero hasta las rodillas. a su señal metió sin dudarlo la cara en la comida y empezó a tragarla a bocados. la televisión brillaba mientras le devolvía esas imágenes.
sentado en el sillón pensó que la sesión de hipnosis en la fiesta de navidad de la empresa no había sido buena idea.