el detector de metales sonó...dos veces. el guardia del aeropuerto se acercó con el detector de mano. él dejó el maletín a un lado y abrió los brazos. el recorrido no dio respuesta hasta que llegó al cuello donde volvió a pitar. el guardia lo miró sorprendido y arqueó las cejas. él se quitó la corbata y se abrió la camisa. una gruesa cadena y un candado cerraban su cuello. el guardia volvió a arquear las cejas. "no tengo la llave", fue lo único que pudo contestar.